© HERMANAS FRANCISCANAS PENITENTES
RECOLECTINAS DE LA INMACULADA CONCEPCION DE MARÍA
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MADRE MARÍA JOSÉ DE JESÚS
 
 

TESTIMONIO:
Hna. Carmen

Nací en Paredones. La segunda de siete hijos, del segundo matrimonio, (del primer matrimonio son cinco hijos y mirado desde esta realidad yo sería la séptima de los doce hijos) en un hogar sencillo, aprendí a jugar, conocer y valorar lo que tenía, a compartir y descubrir la persona de Jesucristo... Mis padres aportaron la fe que en el amor y la verdad, constantemente practicaban.
Egresé del Colegio de Paredones, (colegio estatal) luego la Enseñanza Media, interna en San Fernando, allí aprendí a entregarme a los demás de manera desinteresada, participé en la catequesis. A los 26 me inicié en el postulantado, luego en este mismo año por primera vez participo de las misiones en Chiloé (nunca lo había hecho antes) a los 28 años hice mi primera Profesión, serví en uno de los colegio de la congregación, luego a los 29 años hice mi Profesión perpetua. De los 22 años de Religiosa todos ellos me ha tocado servir en la casa Regional, actualmente presto servicios en la formación y además responsable de la comunidad.

¿Cómo encontré mi vocación?
Me encontraba en el Colegio, cuando el párroco de mi pueblo me invitó a ser catequista, ante la admiración por mi falta de formación, me hizo caer en cuenta del poco conocimiento que los otros tenían de Dios, y que había personas, que nunca habían oído hablar de El. Sentí fuertemente el llamado a Ser portadora del mensaje amoroso de Dios, entonces pensé, que si de mí también dependía, que muchos lo conocieran, yo daría mi vida por ello. Luego escuché: “Quien ama a su padre y a su madre más que a mí no es digno de mí....” Fue cuando tomé el peso del verdadero amor y sentí que podía amarlo a El ante todos los seres que amaba y ante todas las cosas... esto lo podría realizar en la Vida Religiosa...

¿Qué me ayudó en mi proceso?
El apoyo de mi familia, la apertura a la oración y profundización de la Palabra que me ayudó a escuchar y conocer más al Señor, el mirar a la Santísima Virgen como modelo de mujer, de entrega; las jornadas vocacionales en las que participe; especialmente la acogida incondicional de mi Congregación, quienes me enseñaron a vivir con alegría, generosidad, compromiso, ellas con la riqueza del carisma, la espiritualidad, y, su testimonio de vida, motivaron mi entrega...

¿Qué es para mi vocación?
Vocación a la vida religiosa... es el llamado profundo que Dios nos hace para vivir una relación de amor apasionado con él, quien nos amó primero y en consecuencia experimentar el gozo de la entrega, del servicio a nuestros hermanos... Es caminar seguros del amor de Dios... Que alegría poder compartir con muchas(os) jóvenes la grandeza del llamado de Dios, escucharlas(os) y acompañarlas(os) en sus búsquedas y acogerlas(os), para que conozcan la riqueza de nuestro carisma. Podrán ubicarme en atinauj2002@gmail.com , ahí nos encontramos.



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